Después de un accidente, la compañía de seguros inspecciona el vehículo y, en algunos casos, dictamina pérdida total.
Muchas personas se molestan: ¿por qué desecharlo?, ¿no basta con repararlo?, si se ve bien. Entendemos perfectamente la carga de comprar otro auto y pagar cuotas durante años. Pero la realidad es un poco distinta.
La pérdida total no es cuestión de abolladuras
La aseguradora evalúa el panorama completo. Cuando el chasis o la estructura principal sufre daños graves, aunque el exterior se repare pueden quedar problemas de seguridad, una fuerte caída del valor del vehículo y limitaciones para circular.
La reacción más lamentable
Es dirigir todo el enojo contra el abogado. En la práctica, la decisión de pérdida total suele depender de la aseguradora y de su sistema de valuación de vehículos.
Lo más importante
En lugar de reaccionar solo con emociones, defina rápido un rumbo realista.
- Un auto se puede reparar. Su seguridad es mucho más difícil de recuperar.
Este artículo es información general y no constituye asesoría legal sobre su caso específico.